"Pongo en práctica lo teórico"


Matías Undurraga, estudiante y empresario.

Con sólo 21 años, Matías Undurraga maneja un negocio que literalmente le podría dar de comer toda la vida. "HOTSPOT"
es su microempresa de fast food, y sus carritos de batalla al más puro estilo gringo esperan expandirse por lugares estratégicos de Santiago. Mientras tanto, los hotdogs italianos a 450 pesos le llenan los bolsillos a este precoz comerciante.

Reconoce que aunque la tentación de congelar sus estudios para dedicarse por completo a la pega es tremenda, su prioridad es terminar la carrera de Ingeniería Comencial. "El cartoón pesa mucho. Pongo en práctica lo teórico y logro que me vaya bien en los negocios que no pueda seguir en el rubro es cuando voy a echar de menos el título que me ayude a conseguir trabajo".

Trabajo que probablemente no le sería esquivo si se considera su prematuro currículum laboral y visión de mercado: a los 15 años armó una empresa de reciclaje junto a unos amigo, pero siempre dejando en claro quien era el jefe. "Consistió en darse cuenta que uno podía hacer feliz a una persona, y reibir plata a cambio", dice sobre su descubrimiento. Luego armó computadores cuando nadie lo hacía todavía, vendio revolucionarios economizadores de bencina para el auto, importó las famosas pastillas para exterminar la caña y protectores antirradiación para celulares. Tuvo éxitos y rotundos fracasos. Incluso lo estafaron.

Y aunque curado de males, con experiencia y plata de sobra en su cuenta corriente, Matías prefiere ir a paso lento. Como un empresario exitoso, pero sin los humos en la cabeza.

Uno responsable, que no le hace asco a los libros y al café en exceso. Uno piensa suficiente para aguantar ese régimen por otros tres o cuatro años de su vida, todo, con tal de sacar el cartón.



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